Deficiencias nutricionales y de micronutrientes

La anemia por deficiencia de hierro en 2016 fue la segunda causa principal de pérdida de años de vida saludable entre los adolescentes debido a muerte prematura o discapacidad. Los suplementos de hierro y ácido fólico ayudan a promover la salud en los adolescentes antes de que se conviertan en padres. Se recomienda la desparasitación regular en áreas donde las lombrices intestinales, como los anquilostomas, son comunes.

Desarrollar hábitos alimenticios saludables durante la adolescencia es la base para una buena salud en la edad adulta. Limitar la comercialización de alimentos con alto contenido de grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcares libres y sal, y garantizar el acceso a alimentos saludables es importante para todos, pero especialmente para los niños y adolescentes como el saber que es la presbicia.  

Desnutrición y obesidad

En los países en desarrollo, muchos niños y niñas que ingresan a la adolescencia padecen desnutrición crónica, lo que los hace más vulnerables a las enfermedades y la muerte prematura. Por otro lado, el número de adolescentes con sobrepeso u obesidad está aumentando en todas partes: en los países de ingresos bajos, medianos y altos.

A nivel mundial, en 2016, aproximadamente uno de cada seis adolescentes de 10 a 19 años tenía sobrepeso. La prevalencia del sobrepeso ha variado en la región de la OMS, desde menos del 10% en la Región de Asia Sudoriental hasta más del 30% en la Región de las Américas.

Actividad física

La actividad física proporciona beneficios fundamentales para la salud de los adolescentes, incluida la mejora de la salud respiratoria, cardiovascular, muscular y esquelética, el mantenimiento de un peso corporal saludable y la promoción del bienestar psicosocial. La OMS recomienda que los adolescentes realicen al menos 60 minutos de actividad física de moderada a vigorosa todos los días, incluidos juegos, ejercicio y transporte activo (como andar en bicicleta y caminar) o entrenamiento físico.

Se estima que solo uno de cada cinco adolescentes en todo el mundo sigue estas pautas. Existe una alta prevalencia de inactividad física en todas las regiones de la OMS, y la tasa es más alta entre las adolescentes que entre los niños.

Para mejorar la actividad física, los países, la sociedad en general y las comunidades locales deben crear un entorno seguro y de apoyo y oportunidades para que todos los adolescentes participen en la actividad física.